viernes, 28 de diciembre de 2007

"El Lector",, de Bernhard Schlink

Acabo de leer una historia hermosa. Hermosa y muy buena, excelente. Esto así escrito no dice mucho o casi nada, así que intentaré escribir algo sobre ella. Es una historia en la que aparecen el dolor, el amor, la hipocresía, la incomprensión, el valor, la cobardía, el sentimiento de culpa, la pasión… en fin, una historia sobre seres humanos, una historia que muestra mucho de la naturaleza humana. En esencia podría decirse que se trata de la historia de una relación amorosa muy especial y complicada entre un hombre y una mujer entre los que había una diferencia muy grande de edades, de cultura, de vivencias, de posiciones ante la sociedad y ante el mundo; diferencias que de no haber existido esa particular relación podrían haberles hecho prácticamente invisibles el uno para el otro; una relación que comenzó cuando el protagonista tenía quince años, una edad en la que muy a menudo uno no puede elegir a qué o a quién entrega su corazón. Se trata de una mirada crítica a una generación estigmatizada, condenada por la generación posterior que en su esencia no es demasiado diferente.

La historia tiene lugar en Alemania durante la segunda mitad del pasado siglo. Se trata de la novela “El Lector” de Bernhard Schlink. Gracias a Bernhard Schlink por escribirla y a La Maga por sugerirme su lectura. Puede tratarse de una novela muy dura para algunos pero la recomiendo encarecidamente.

Comprender puede costar, pero es necesario. Yo creo que es preferible comprender que condenar. Cuando comprendemos podemos andar el camino de la reconciliación y el aprendizaje. Cuando simplemente condenamos rompemos la continuidad y nos exponemos a repetir los mismos errores. La comprensión nos libera, en tanto la condenación puede dejarnos atados al objeto de nuestra condena.

8 comentarios:

  1. Roberto: Coincido con tu comentario. ¿Por qué nos establecemos límites y queremos establecérselos a los demás? Siempre que nuestras actitudes no perjudiquen a los demás, tenemos el derecho de ser felices y buscar esa felicidad. Hace alrededor de treinta años, alguien y con buenas intenciones, me señaló que yo no vestía bien, que no me maquillaba lo suficiente, que no ataendía a mi cabello. A mi me encantaba vestir con unos batones pintados o con pequeños bordados, solo me retocaba los labios, peinaba a mi manera mi pelo siempre limpio. Durante unos meses, ´seguí el consejo. Se acortó el tiempo de mis lecturas, de atención a mis plantas y animales. Un día, me miré al espejo. Estaba soberbia. Pero, aquella no era yo. Abandoné esa falsa imitación de mi misma. Y volví a ser la misma, la auténtica. Saludos a essa maga.
    Respetos y cariños de
    Ilse Bulit

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  2. Roberto, me alegro que te haya gustado, suponía que así iba a ser, algo ya nos vamos conociendo, pero siempre es agradable confirmarlo. Interesante lo que comentas de la comprensión y la condena, pero a veces es realmente difícil, a mí me supuso un esfuerzo importante comprender y aceptar lo que el autor presenta en esa obra, todo un reto el intentarlo.

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  3. Así mismo es, Maga. Yo he leído bastante sobre el tema de los campos de exterminio, el holocausto y demás porque es un tema que me interesa mucho; y sí, es una cuestión muy difícil de asimilar, pero creo que sólo intentando comprender a esa gran masa de gente que sostuvo un régimen tan terrible y aceptando que en esencia somos iguales y estamos sujetos a las mismas cosas podremos quizás adquirir un poco más de conciencia sobre el papel que jugamos en nuestro tiempo y evitar que tales cosas continúen sucediendo. ¿Acaso ahora no cerramos los ojos ante montones de cosas que si las viésemos desde fuera, sin estar implicados en el contexto, sin duda condenaríamos? Gracias una vez más por sugerirme una novela tan hermosa y a la vez tan crítica.

    Ilse, esta novela va muchísimo más allá del simple ataque a convencionalismos y esquemas de comportamiento. Léela, seguro te va a encantar.

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  4. Hola Roberto:

    Soy Carolina, o más bien dicho, la caro:

    En realidad me sorprendió enorme y gratamente encontrar tu comentario en mi blog, puesto que yo solo sabía de ti por alguna lista de correo hace ya mucho tiempo.
    Bueno, sé que no me agregarás, ya lo dijiste, pero de todos modos me alegro de compartir este comentario contigo.
    saludos chilenos para ti.

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  5. Caro, también a mí acaba de sorprenderme tu comentario y más aún que supieses de mí de alguna manera. Quizás no debería sorprenderme pero así ha sido. ¿Dije que no te agregaría? Sí, verdad que lo escribí. Bueno, sea como sea de veras me encanta como escribes y me alegro de haberte descubierto. Es la magia de la blogosfera.

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  6. La película está ayudando mucho a darle difusión al libro.
    Siguiendo el link de nuestra web hay información sobre el libro

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  7. Hola Roberto,me llamo Lucía.Me gustó tu comentario, y si no te molesta quería usarlo para un trabajo de crítica literaria para la facu..Muy buen libro

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  8. Lucía, por mí no hay ningún problema. Me alegro que te haya gustado y que te sirva. Gracias por leerme.

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